Wednesday, May 03, 2006

Pink Tank
Prologo.

En este blog he posteado las columnas de Pink Tank que escribi para la Nacion Domingo.

La primera publicacion semanal fue 8 de mayo del 2005

Al final de todas las columnas he puesto una entrevista con Pedro Zerolo, activista Gay responsable de la legalización del matrimonio en España.

He vuelto a leer las columnas.

Estan escritas en un momento en que mi interes por los estudios culturales comenzaba.

Y tenia un poco de rabia.

Y creia que era importante que mis valores fueran los que ganaran.

Que en cierta medida eso me daba integridad.


Pero fue esa manera de pensar lo que me llevo a abrir ciertos libros y profundizar temas que me gustan mucho hasta el dia de hoy.

Los programas de radio semanales que hago de “medios” y de “feminismo / nueva masculinidad” pueden dar fe de aquello.

Espero que puedan aprender algo como yo aprendi.

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Pink Tank
Gay friendly

Los gays en los medios sólo existen como una figura presente cuando el heterosexual necesita ayuda para enterarse de los últimos chismes o aprender a vestirse bien.

José Miguel Villouta

Siempre he pensado que el odio a los judíos, hacia los negros, las mujeres y los homosexuales por parte del hombre blanco, no es otra cosa que una manera cobarde de mantenerlos afuera de la economía. Hoy en día, los únicos que quedan para seguir odiando son los maricones.

Cuando Patricia Maldonado o ‘Huevo’ Fuenzalida dicen no soportar a Jordi Castell hablando de su vida en la tele, es un ejemplo de envidia hacia un foco de atención del que ellos disfrutaron en días anteriores.

La homofobia es el nuevo racismo y su rechazo se mantiene bajo la misma excusa con la cual se mantuvo durante años la esclavitud. Es una cuestión de tradición. Por eso debo decir que me pesó cuando vi a dos ex amigos míos presentando en las noticias la muerte del Papa con un sentido giro medio espiritual, cuando Juan Pablo II había escrito hace menos de un año que los gays éramos peligrosos y que respondíamos a una ideología del mal.

Esa frase: “El país no está para estos temas” del Presidente no sólo es funcional a esta cultura, sino que Lagos además comete el ingenuo error de creer que el tiempo es una especie de abstracción capaz de lograr cambios en la Constitución, cuando todos sabemos que éstos ocurren en el momento que los civiles ejercen presión sobre las autoridades.

Para lograr esos cambios, primero hay que ser. Y para ser hay que estar. Y los gays en los medios sólo existen como una figura presente cuando el heterosexual necesita ayuda para enterarse de los últimos chismes o aprender a vestirse bien.

Los medios conservadores -que en Chile dominan la circulación de ideas- lograron presentar un incipiente atisbo de identidad homosexual en nuestro país como una “moda”. Y en una tierra con pretensiones de socialité, esto fue entendido como un fenómeno que pronto iba a estar “passe”. Cuando la cultura gay en los medios no es una moda, es algo legítimo y necesario.

Las ideologías y los discursos se mantienen vivos a través de sus prácticas culturales. Y la vida homosexual en Chile no tiene ninguna. Sólo un festival de cine en el Alameda y un desfile callejero. El resto de las actividades, si existen, no tienen difusión, y en eso el brazo político ha fallado.

De esta manera la cultura gay local queda reducida a una: a la discoteca, a la pornografía, a Jaime Bayly y a series extranjeras como “Queer as folk” y “Will and Grace”.

Esta columna se estrena hoy en este diario straight no como una manera de tocar tambores ni de empujar una agenda. La idea es ayudar a construir identidad, porque sólo así se logra una cultura, lo único que se necesita para terminar con las injusticias.

La Nación Domingo, el primer diario gay friendly de Chile.


Respeto paternal

Rudo significando correazos, patadas y la vieja escuela de hacer que un hombre se haga hombrecito. Mi hermana, estudiante de sicología, dice que yo podría ser gay por rebeldía, lo que me parece un excelente tatuaje.

José Miguel Villouta

Tengo recuerdos de haber visto teleseries con mi vieja y haber ensayado los besos en la boca con ella y haber rayado. Siempre. Recuerdo haber querido estar a su lado todo el rato. De ser llorón. De ser apollerado. De mi viejo enfurecido con esto. La historia dice que la sicopedagoga del colegio advierte que el pasar todo el tiempo solo con mujeres podría traerme problemas de género. Mi viejo entonces se propone familiarizarme con el estilo rudo. Rudo significando correazos, patadas y la vieja escuela de hacer que un hombre se haga hombrecito. Mi hermana, estudiante de sicología, dice que yo podría ser gay por rebeldía, lo que me parece un excelente tatuaje. Aunque también puede tener que ver con cómo el espermatozoide fecundó al óvulo. Pero el asunto es que mi padre golpeaba la mesa en lo que a maricones respectaba. Y yo comiendo frente a él. Desde los 17 años que he trabajado todos los días, lo que me permitió partir de casa a los 20. Si mi viejo no aceptaba a su hijo, él se lo perdía. ¿Cómo era? ¿Que cuando viviéramos fuera de tu techo podríamos hacer lo que quisiéramos?

Nunca dejé que mi padre opinara sobre el tema. Y fue el respeto que tenía hacia mi vida y como me tomaba mi pega con seriedad, lo que hizo que mi viejo entendiera que yo -finalmente- era una persona respetable. Nada de tengo problemas/ no me puedo hacer cargo de mi vida/ soy drogadicto/ ando dando botes: la excusa de los niños ricos para andar con debilidad de carácter. La construcción social favorita de los medios conservadores.

Pero el crédito es de mi viejo: mis novios fueron bienvenidos a los desayunos familiares de la playa, lo que me hizo entender que él no era rígido, cerrado ni predecible. Al demostrarme respeto, me hizo respetarlo. Entendí ciertos malos recuerdos como defectos humanos y pude valorar lo que me había enseñado. Mi viejo se quedó la semana pasada en mi casa, contándome cómo sus ex compañeros del banco le dicen lo “fabuloso” que encuentran El Interruptor y el programa que tengo en la radio. Yo le agrego y le cuento que entrevisté a Bardón, a Cuadra, a Soledad Alvear. “Bueno, a mí Cuadra me dijo...”, y mi viejo en las nubes, “¿quieres que te haga algo la nana?”, y mi viejo orgulloso. Un día se quedó parado escuchándome en una reunión de pauta. Yo no sabía, pero cuando lo miré vi cómo se le caía la baba.

No sólo lo respeto, sino que quiero ser como él: vive a la orilla del mar, lleno de libros, después de desconectarse del mundo corporativo. Irónicamente, cuando nuestras vidas se encontraron, cada uno era lo opuesto a lo que el otro quería, pero terminamos siendo mucho más de lo que el otro esperaba. Y eso es algo que pocos gays pueden decir de sus padres. Ése es el poder de la tolerancia y del amor. Como es ésa también la ventaja de tomarse la vida de manera responsable. Para así tenerse respeto. Para que finalmente te respeten.


Pink Tank
La nueva escuela

Cuando he visto publicaciones gay con fotos de Thalía en la portada, más bien giro los ojos. Es como la diferencia del universo de Almodóvar con el de Amenábar. Dos cosas muy lejanas.

Nacion Domingo

José Miguel Villouta

El Mostrador publicó un titular donde me calificaba de ignorante y soberbio. El texto después hacía hincapié en que yo miraba medios de farándula. Que era básicamente hueco. Y a mucha honra.

Era una respuesta del director de OpusGay.cl, Alberto Roa, a la columna en la que yo postulaba que en Chile prácticamente no había identidad gay, y sostengo mi punto. Tengo 28 años y en lo que a mí respecta, nuestra cultura ha colapsado hacia una más bien heterosexual. Los gays de mi edad hacen lo mismo que el hijo del vecino. La cultura de un joven gay es la misma que la de uno straight.

Nos hemos finalmente asimilado, pero, irónicamente, el costo ha sido el perder una posible unión. Unión necesaria para que enfrentemos como comunidad a futuro momentos difíciles en una historia que parece ser pendular.

El nuevo lenguaje gay no existe. Los de mi edad tenemos que ver más con bandas de rock straight en locales straight que con drag queens, la alta cultura, las divas y el camp. La vieja escuela. Nada que condene. Nada que no hubiera celebrado y que hubiera servido como punto de encuentro si hubiera nacido 20 años antes. Pero hoy, cuando he visto publicaciones gay con fotos de Thalía en la portada más bien giro los ojos. Es como la diferencia del universo de Almodóvar con el de Amenábar. Dos cosas muy lejanas. Compara las bandas sonoras de Abre los
Ojos con cualquiera de Pedro, el manchego. Muy diferentes.

El mercado, en cierta medida, nos había recibido con los brazos abiertos, por eso de la personalidad psicológicamente compulsiva al comprar. Propiedad de una cultura gay que solo se ha expandido difundiendo el dinero y la belleza. Pero ya ni eso tenemos para nosotros.

Nos asimilamos y el hombre straight se hizo igualmente adicto a las compras. Como los gays no tenemos ritos de adultez, somos eternos adolecentes metrosexuales. Pero ahora el straight tambien es metrosexual. Osea, ya no somos necesarios ni siquiera en en la cadena de promoción de productos de belleza. Si se quiere vender crema para las arrugas, van directo al poderoso hombre straight. Nada de probar con el gay primero. Que asco.

Sin embargo, la simbiosis funcionó para los dos lados: varios de nosotros -a pesar de definirnos abiertamente como homosexuales- nos convertimos en una especies de jovencitos straights que no sabríamos cómo vestir a nuestras amiguitas. “Apúrate. Ponte lo que sea. No sé”.

Pero estamos dispersos, y para conseguir una unión tendremos que usar un nuevo paradigma. De buenas a primeras suena un poco arribista el adoptar el modo straight. Pero hablo de que ahora nosotros secuestremos el lenguaje: uno donde figure el campeonato de rugby gay, el festival de punk gay, la página de finanzas gay, y de las cosas que están ahí en el mundo, nos interesan y nos identifican. Si no, no tenderemos espacios de comunicación cuando -por ejemplo- todas las reivindaciones conseguidas por el brazo político las anule un backflash conservador. No se trata de mirar en menos a nadie. Se trata de algo así como comenzar a pensar la nueva escuela.

LLAME YA!!!

The Rise and Fall of Gay Culture. Daneil Harris. Lo puedes comprar en Amazon.com.


Pink Tank
Testosterona

Aparece un estudio del instituto Kinsey: frente a la testosterona, un varón homosexual tiene una reacción distinta a la de un heterosexual. La investigación además revela similitudes entre los zurdos y los homosexuales. Yo siendo ambos no pude mas que tranquilizarme. Las palabras de juicio hacia mi formación ahora resbalan.

Nacion Domingo

Cuando uno es gay siempre aparece la gran pregunta ¿los gays se hacen o nacen? La religión, con su principio de que el sexo solo es reproductivo, apoyará siempre la primera opción. Yo, en mis primeros años afuera del clóset, era lo suficientemente orgulloso para creer que yo podría haber nacido “fallado”. Un día me encontré con Edward Carpenter y su estudio de 1908 llamado El Sexo Intermedio. Este parte con una cita en la que explica que hay tantas formas transicionales entre el metal y los no metales, entre las combinaciones químicas y las simples mezclas, entre animales y plantas que es imposible encontrar una separación notoria entre lo que es “masculino” y “femenino”.

Un siglo después, aparece un estudio del instituto Kinsey: frente a la testosterona, un varón homosexual tiene una reacción distinta a la de un heterosexual. La investigación además revela similitudes entre los zurdos y los homosexuales. Yo siendo ambos no pude mas que tranquilizarme. En un mundo donde la homofobia funciona como colador económico, uno puede pasar horas de pánico tratando de entender por qué uno es así.

¿El padre ausente? En mi caso no fue así. Y como dijo el escritor Simonetti. ¿El hijo es gay porque el padre no está o el padre no está porque el hijo es gay? El saber que esto no era una opción era liberador. Las palabras de juicio hacia mi formación ahora resbalan. ¿Desviado de acuerdo a qué? Si lo que he hecho es responder a la composición de mi cerebro gay.

La reacción frente a la testosterona además explica la obsesión de nuestra cultura con el gimnasio y los cuerpos en forma. Por mucho tiempo pensé que el privilegiar contexturas atléticas era nuestra cruda manera de selección natural: la supervivencia del que está más en forma.


(¡Hey! De hecho nosotros tenemos que operar con tipos de 85 kilos promedio en la cama y para eso hay que tener fuerza. Con esa fuerza un heterosexual puede operar fácil con dos minas de 55 kilos, peso estándar, al mismo tiempo.)

Las acusaciones de narcisismo pueden tener menos que ver con una patología psicológica como con la necesidad de producir y rodearse de lo que nos gusta: la testosterona y levantar pesas es una excelente manera de hacerlo. Los juicios frente al tiempo que paso en el Powerhouse ahora me resbalan.

El asumirnos como una comunidad distinta físicamente o no tendrá que ser uno de los grandes debates de la comunidad homosexual. Porque podría callar el discurso católico que habla de que somos portadores del mal. Pero también hay puntos en contra, como el susto a una sociedad que decida eliminarnos quirúrgicamente. O que hayan esfuerzos para que en generaciones futuras este “desperfecto” pueda ser “solucionado”. Será un debate interesante y ojalá que los canales de comunicación de nuestra comunidad estén a la altura.


Locas, etcétera

Ahora entiendo por que el team gay de la famocracia me aburre un poco. Prefiero chupar en el Clan con Ale Valle. Nunca he podido escucharles una conversación sobre temas que construyan carácter: vivir la vida de manera temeraria, ser fuerte y cultivar el vigor. Mas bien se habla de looks y de famosos.

José Miguel Villouta

La palabra heterosexual nació después y como oposición a homosexual. En un mundo binario, estos términos quedaron como opuestos. Uno fuerte y el otro débil. Uno masculino y el otro femenino. Siendo la masculinidad el lenguaje de la economía, para dejarnos afuera, a los gays se nos dio una identidad más bien de loca. Identidad que lamentablemente varios terminaron adoptando. Es un clásico: el que nunca canalizó la agresividad a través de deportes violentos, si no que vía dardos venenosos estilo “esa tiene cara de travesti, mira esa ropa, si parece pasa”. Prendan la tele y hagan zapping. Vayan a una disco y miren a los mayores de 36.

Ahora entiendo por que el team gay de la famocracia me aburre un poco. Prefiero chupar en el Clan con Ale Valle. Nunca he podido escucharles una conversación sobre temas que construyan carácter: vivir la vida de manera temeraria, ser fuerte y cultivar el vigor. Mas bien se habla de looks y de famosos.

Este rechazo a la masculinidad sin embargo no es extraño en una cultura que se autodenigra: “el sexo es un instinto bajo, soy un cerdo, soy débil y en el fondo homofóbico”. La loca dejará en claro -por ejemplo, en entrevistas cool- que no le interesa el ámbito político de la cultura gay. Yo en cambio, desde pendejo siempre celebré la masculinidad en las fotos de las violentas peleas de Stonewall (NYC, 1969) donde homosexuales agresivos se enfrentan a los policías en defensa de sus derechos. Fue eso lo que en parte el día de hoy nos tiene a salvo. Anda a preguntarle a una loca por Stonewall. Ni idea. Pero anda a preguntarle por los culebrones, actores, etc. Cuando hablo de masculinidad, no hablo de “machismo”, hablo de no desarrollar sentido de virilidad, de hombres que a la larga adoptan modos que son propios de una sumisión femenina al patriarcado. Una filosofía de vida de la cual hasta las mujeres escapan.

No es extraño que el exitoso equipo de rugby gay Gotham Knights sea de Nueva York, donde los golpes son parte del aprendizaje para dar un buen pase y donde se vuelve a la cancha después de una lesión. La fisicalidad cruda que los pone en contacto con sus cuerpos después de años de escuchar que sus deseos son incorrectos y que jamás serán lo suficientemente rudos. Estos equipos se han triplicado en los últimos tres años. Incluso ganándole a straights. Y existe incluso la Copa Bingham Internacional.

Porque la masculinidad para la nueva escuela gay tiene bases políticas. Es una manera de subvertir el orden de género impuesto. Como cuando el torneo deportivo se realizó en Londres este año: los hoteleros esperaban miles de reinas. Menuda fue la sorpresa cuando se bajaron de los buses 590 rugbistas bien entrenados todos. Ahí tenís team gay.

Así que, honey, queen is dead. Really.

LLAME YA!!!

Música punk gay para hombres The ex boyfriends.

Mp3s en www.ex-bf.com


Pink Tank


Drama Kings

“No me extraña que ciertos caballeros se molesten con mis columnas por acusar recibo de una generación que esta integrada a la sociedad heterosexual y que esta redescubriendo su masculinidad. Ese drama es un síntoma de que la sensibilidad gay como se conocía está en un perfecto ocaso”.

José Miguel Villouta

The Advocate es una publicación de periodismo gay que circula en los EE.UU. desde los ´60. Para cierto publico straight, es necesario aclarar que la revista no tiene desnudos. Es más bien un icono del orgullo de la comunidad y del desafío que ha significado el luchar contra la discriminación. “The Advocate” se puede comprar a veces en ese kiosko del paseo Ahumada, donde llegan revistas y diarios de todo el mundo.

En el último número aparece una lista con los 25 líderes gay del futuro. Según la publicación, ellos representan el cambio más grande que haya experimentado la cultura gay.

Travis Shumake fue presidente del centro de alumnos en su colegio y también en la Universidad de Arizona del Norte, donde en la elección consiguió una ventaja histórica.

Corey Jonson es un ídolo del fútbol americano. A los 18 años y cuando era el capitán de la secundaria, salió del closet convirtiéndose en un héroe instantáneo. Apareció en “Sports Ilustrated”, en el “NY Times” y en campañas de “Tommy Hilfiger”. Hoy, a los 23 años, trabaja como operador político en Manhattan. Una de sus criticas es que no hay muchos modelos a seguir. No cuando Will guarda celosamente el vestido de novia de Grace en el closet.

En el último festival de cine gay de Miami se estrenó una película basada en la vida de Marc Hall, quien en el año 2002 desafió a su colegio católico para poder ir a su fiesta de graduación con su novio.

Después de leer esto, no me extraña que ciertos caballeros se molesten fuertemente con mis columnas por acusar recibo de una generación que está integrada a la sociedad heterosexual y que está redescubriendo su masculinidad. Ese drama es, claro, un síntoma de que la sensibilidad gay como se conocía está en un perfecto ocaso. Como dice el teórico Daniel Harris “es una nostalgia de puristas que defienden una especie de herencia étnica”. El problema es que ya no somos estas versiones vampiro de Dorian Gray que conocen ingenues en bares de mala muerte. Más bien ahora nos presentan a los amigos de nuestros primos.

No digo que mi generación sea perfecta: esto de que exista un cuerpo de gay estilo gimnasio, completamente distinto al de un heterosexual es producto de una subcultura que se comercializó explotando la anatomía como la frontera final. Es cosa de mirar la última película de Falcon, “Heaven In Hell”, y compararla con el cine para adulto de los ´70. Los cuerpos de ahora son cuerpos de superhéroes.

No debe ser agradable para la “vieja escuela” ahora sentirse nuevamente discriminada por estos pendejos. Pero el que El Advocate cambie de folio y reoriente sus pautas para un lector más joven, es sinónimo de que las cosas están muy distintas. Esos llantos que escucho, no son otra cosa que el réquiem de una manera de ser. Una cultura que esta de luto por la muerte de si misma.


Pink Tank
Menos tele, menos Madonna

En la revista tambor me describen como paranoico, pero una vez por semana me encuentro con una declaración anti-homosexual en los medios corporativos.

Nacion Domingo

José Miguel Villouta

Lo divertido de las divas gay es que sus seguidores no están tan enamorados de ellas como de su audiencia. Los gritos del team durante los conciertos de Judy Garland no tenían que ver ni con el talento de esta mujer ni con su capacidad para permanecer entera a pesar de que todo era cuesta arriba. Tenía más que ver con poder relajarse y sentirse gays en la seguridad de un auditorio. Tener una noción transitoria de comunidad y celebrar la homosexualidad. No estaban tan enamorados de su artista como de su audiencia. Madonna, de hecho, hizo una carrera con eso y con su documental y con Rupert Everet y con el voguing y podría seguir. No por nada ha sido honrada como la fag hag última (Fag hag: término que se usa para describir a las mujeres que tienen solo amigos homosexuales).

Iconos era la palabra que se usaba para referirse a las imágenes de los santos. Y Madonna fue un icono gay en la medida en que era considerada una especie de santa para el joven de antaño. En esta era de gays asimilados sería interesante ver si se resiste la aparición de otro ejemplar. Después de Tori Amos, no creo que se me ocurran muchas.

Puede ser por que hemos saltado del cuerpo de baile de Cher a la discoteca de la serie “Queer as Folk”.

No conozco ningún gay menor de 30 que no se haya sentido mejor después de que su mente se anidara en el mundo de esta serie donde a los hombres les gusta tener sexo con hombres.

Háblame de noción de comunidad cuando miras Queer As Folk y las vidas de un grupo de personas en las que hay besos, padres apoyadores, lesbianas que tienen hijos y se pueden quedar con ellos, solteros que ven porno, VIH y minos increíbles que van al gimnasio -si Blanche, que van al gimnasio- y que en algún momento pelean por sus derechos. Como el personaje principal Brian Kinney: no solo es el mejor en la cama/sauna/estacionamiento sino que también en su trabajo.

He visto las cuatro temporadas de Queen as folk y es curioso no recordar ninguna referencia a Madonna, si no más bien a Dandy Wharhols, Chemical Brothers, Air y otros.

A los gays cuando vemos Queer as folk la sonrisa no se nos va de la cara. Como si estuvieramos frente a los Teletubbies. Sobre todo en un minuto donde el movimiento católico dice literalmente que la nuestra “no es una opción moral válida” y donde en sus colegios se distribuyen instructivos para quebrar nuestra identidad (cosa que sucedio durante los dias de la publicacion de esta columna). En la Revista Tambor me describen como paranoico, pero una vez por semana me encuentro con una declaración anti-homosexual en los medios corporativos.

Quizás es porque el tema no me es indiferente y porque pienso que la sensación de comunidad tiene que dejar de ser transitoria como ocurre cuando dejo de ver Queer As Folk.

Hay que crear lazos de fraternidad ya. Figurativamente hablando hay que dejar de escuchar a Madonna. Hay que apagar la tele y hacerse hombre de una vez por todas

LLAME YA!!!

Puedes arrendar los capítulos de Queer as folk en www.clubdvd.cl


Oye. Sin nervio

Habría que entrar a cuantificar el hecho de que el animador de “La Granja Vip” es rostro del retail, un sector que representa el 30% del PIB, que controla la mayor cantidad de empleos y es el principal controlador de la inflación.


José Miguel Villouta

El domingo pasado, Sergio Lagos nos cuenta en LND que ha reflexionado sobre los medios como elementos importantes y trascendentes en la construcción de imagen y en la construcción cultural de un país.

En esta reflexión de los medios sería interesante saber la opinión de Lagos respecto de un canal como el 13 que, en su construcción de la sociedad, presenta a Benedicto XVI como una especie de héroe que, borracho en su infalibilidad, llama a sus fieles a no permitir que los homosexuales consideren que la suya es una opción moral válida. Háblame de homosexuales suicidándose porque sus familias católicas no pueden quererlos. O de “fellowmen queers” que tienen miedo a perder su trabajo. Yo, un día, decidí que no podría poner la cara en un canal que forma parte del aparato comunicacional de esa cultura. No si después van a poner a Ratzinger dando sermón y presentándolo como incuestionable. Prefiero romperme el lomo otorgándole poder a empresarios que no me discriminan por amar a quien amo. Sobre todo después de darme cuenta que el entretenimiento se transforma en la pastilla para que bajen ciertas ideologías y agarrar valentía al darme cuenta que ninguna cultura es hegemónica y de que es cosa de ponerse del lado de los realmente buenos. La nuestra, como vemos, es una generación mediatizada que puede hacer reflexiones en torno al tema.

Sergio Lagos se explaya después de sus fiestas. Si va mucha gente, ésta considera que la huevada ya “se comercializó”, lo que demuestra que las inteligencias en este país, según Lagos, se trabajan desde los guetos. Sobre lo último, dos cosas: los guetos más bien nacen -y acá vamos nuevamente, Blanche- cuando las culturas hegemónicas silencian o presentan ciertos discursos como no correctos. En los guetos se trabaja la inteligencia porque ahí justamente se desarrolla lo que no se ve y lo que hace explorar nuestros límites. Como dijo Kerouak, “ni la peor fiesta de los negros se podría igualar a la mejor de los blancos”. Y lo de calificar sus fiestas de comerciales, bueno, habría que entrar a cuantificar el hecho de que el animador de “La Granja Vip” es rostro del retail, un sector que representa el 30% del PIB, que controla la mayor cantidad de empleos y es el principal controlador de la inflación. Cuando uno se transforma en significante de un sector, tiene que asumir su significado.

Sea como fuere, me dio gusto leer la entrevista y darme cuenta de que Sergio Lagos, a pesar de tener perspectivas distintas a las mías, ha estado “observando a los medios, hace tiempo, como elementos muy importantes y trascendentes en la construcción de imagen y en la construcción cultural de un país”. Qué choro. Sería interesante que los rostros/intelectuales discutiéramos sobre medios y reflexionáramos sobre dónde estamos parados y cómo nos hacemos cargo de nuestra ética. Una discusión que desde la inteligencia del gueto gay siempre hemos promovido sin ningún tipo de mala onda. Oye. Sin nervio.



Minorité

Iván Guerrero, en “CQC”, le ofrecía a los asistentes algo así como un loli para chupar. Su actitud es como ir a un desfile de afroamericanos a repartir bolsas con algodón (mientras trabaja para un canal que censura la presencia de “negros”).

Nacion Domingo

Después de mi renuncia a “Interruptor”, Chavito decía que yo usaba mi homosexualidad para figurar. Chavito, reservista de la FACH, comenzó a hablar mal de mí, sin saberlo, con mi tío. Hablar mal de mí significando el que yo era maricón. Como dice Villegas, que me gusta que “me claven” y que “paso teniendo sexo en los baños”. Lo que uno podría esperar de una “cabeza hablante” como Villegas o de alguien tan estólido como Alejandro Chávez. Durante estas semanas se han celebrado en varias ciudades desfiles del orgullo gay. Construido por los medios como un carnaval con popper, pelucas y sodomía, el evento está lejos de eso. Es la celebración de las peleas en el bar Stonewall en Nueva York, cuando la policía entró a la fuerza para encontrarse homosexuales tomando cerveza y que, cansados, decidieron devolver la mano con más fuerza. Es el día en que comienza la pelea a favor de los derechos gay y el desfile es una marcha de policías homosexuales, de agrupaciones a favor de la adopción, de sindicatos que apoyan la causa y de otros que deciden celebrar y hacer figurar su homosexualidad. Hace unos días, Iván Guerrero, en “CQC”, le ofrecía a los asistentes algo así como un loli para chupar. Su actitud es como ir a un desfile de afroamericanos a repartir bolsas con algodón (mientras trabaja para un canal que censura la presencia de “negros”). Guerrero es como mis amigos que pasan por alto la homofobia y siguen encontrando cool a las FARC, a pesar de que usen el asesinato selectivo de homosexuales como una forma de control social. En Arabia Saudita, cuatro hombres fueron sentenciados a dos mil latigazos después de ir a una boda gay. El cuerpo humano sólo soporta 50, así es que éstos deberán ser pagados en cuotas. Otros 100 invitados están condenados a otros 200 latigazos. En Uganda, el Presidente le ha pedido a los organismos de inteligencia que encierren a todos los homosexuales, mientras personas que hablan de sida en la radio son multadas pecuniariamente. No recuerdo haber leído la noticia de los latigazos en los diarios. Sí la de la mujer que fue apedreada por adúltera. Porque la homofobia no es noticia. Es la respuesta -parece que justificada- a este mariconeo que viene de afuera. En Jamaica, los homosexuales no sólo son golpeados por masas, violados, torturados, sino que sus familias son puestas en riesgo mientras purgan 10 años de cárcel. Pero podemos pasar eso por alto y seguir usando nuestra polera con la bandera de ese país donde los líderes que han peleado por los derechos gays han sido eliminados mientras el Gobierno aplaude. No importa tampoco que la Iglesia Católica presente a los homosexuales como parte de una “ideología del mal”. Algunos siguen pasando por la tele noticias del Santo Padre como si fuera un buen hombre. Total, es menos grave que Claudio Sánchez distorsionando la información en el Estadio Nacional. Pero basta. La homofobia es algo tan asqueroso como el racismo y el antisemitismo, y de los “lolos de los medios” alguien tiene que decir que eso está mal. Si alguno tiene que poner la cara de activista minorité, yo acá presente. Es lo que un hombre realmente hombre tiene que hacer. De heterosexuales que se bajan los pantalones, pareciera que estuviéramos llenos.

LLAME YA!!!

Anual Queer Issue en www.thestranger.com


Pink Tank
Jennifer Byrne

En un país homofóbico, esa verdad de Daniella es una que la señorita Byrne debería haber sabido callar. ¿Y qué tanto con Daniella? Cuando vivía a 100 pasos del bar La Salita, con ella fuimos a mi casa y nos acostamos un rato. Eso, en mis libros, es ser de los buenos.

Nacion Domingo

La forzada salida del clóset de Daniella Campos fue culpa de su pareja y uno que otro filisteísta fashion. Cuando uno es gay, lo peor y más indecente que puedes hacer es sapear. Pero eso es costumbre en la historia de Chile. Lo que provoca náuseas son las frases de Jennifer Byrne en código clasista: “Yo soy amiga de Dj Elektra, Patty López, María José Prieto… un mundo que la deslumbró, porque ella (Daniella) estaba acostumbrada a las modelos rascas. Por eso que se aferró a mí y empezó a tratar con gente de otra clase”, o el mítico: “María Gracia Subercaseaux me quitó el habla por andar juntándome con Daniella”. El episodio después de eso no es una historia de “amor y odio”, como Jennifer Byrne -nuestra mujer madura de familia con “situación económica súper buena donde Campos nunca encajó”-, se encargó de aclarar.

Quien te ama no te ningunea socialmente.

En mis libros, eso es más bien maldad de gente que ha tenido belleza y dinero a destajo. Y en una cultura homosexual que se ha comercializado explotando la belleza y el dinero, esa animosidad -temerosos padres y apoderados- está constantemente presente. Fascismo fascinante. El gay bello que se viste bien no es necesariamente el bueno. Sólo uno sabe cuando cuenta si es maricón o camión.

Con un Papa que nos persigue y un aparato gigante respaldándolo, uno desarrolla la noción de ser apedreado. Si Daniella fuera bisexual y saliera del clóset, sería vetada de los eventos en los que trabaja. Créanme. Lo sé. Lo cómico es que durante estas dudas sobre sus ingresos, los periodistas la molestaban en los desfiles en los que ella justamente trabajaba. Además, si hubiese que sacar a alguien del clóset, hay que partir por todos los asalariados de empresas y políticos heterosexistas. Locas realmente malas. Recuerdo el escándalo de la comunité cuando Sebastián Rodríguez funó al juez Calvo: prohibida la entrada a todos los lugares. ¿Se irá a actuar de la misma manera acá? No. Sure not. En un país homofóbico, esa verdad de Daniella es una que la señorita Byrne debería haber sabido callar. ¿Y qué tanto con Daniella? Cuando vivía a 100 pasos del bar La Salita, con ella fuimos a mi casa y nos acostamos un rato. La mina fue campante, siguió los chistes y los remató con un guiño reveladoramente vividor. Eso, en mis libros, es ser de los buenos. Lucrar con tu vida no es peor que ser empleado de medios que distorsionan las violaciones de DDHH y le quitan el piso a un informe de mujeres violadas por perros y niños torturados. ¿Le quitarán el habla a esa gente? No. Sure Not. Tienen excusas para seguir comiendo con ellos. Lo que haga Daniella con su Daniella Thing es sólo material de chistes. La repartición de cerebros es tan azarosa como la de belleza, y cada uno hace lo que puede con lo que tiene. Como dice Missy Elliot: “Chicas, quédense con el dinero si no es un tipo que mueve el trasero de 9 a 5. No se avergüencen de hacer lo que hacen. Sólo asegúrense de ir en el juego adelante”. Así que Daniella: Gotta work it. Put ya thing down flip it and reverse it. LCD

LLAME YA!!!

Fascismo fascinante, ensayo de Susan Sontag. Lesbiana buena. http://www.anti-rev.org/textes/Sontag74a/index.html


PINK TANK:


¡Alerta, Rugby Gay!

“Pink tankers, vamos a usar esta columna del día para llamar a todos los compañeros queers y así articular la primera liga de rugby gay. La escena está demasiado llena de alcohol, de humo de cigarrillo y nos haría bien entrenar dos veces por semana una hora y media”.

José Miguel Villouta

Pink tankers, vamos a usar esta columna del día para llamar a todos los compañeros queers y así articular la primera liga de rugby gay. La escena está demasiado llena de alcohol, de humo de cigarrillo y nos haría bien entrenar dos veces por semana una hora y media. Si quisiera jugar rugby en un equipo straight, no sería bien recibido. El deporte es el último tabú de la comunidad gay y en ninguna liga hay deportistas salidos del clóset. Sería un escándalo. Además, la vida social es fundamental en la camaradería rugbysta y con un equipo gay (donde los heterosexuales serían bienvenidos) jugaríamos un deporte sin ser discriminados para después ir a tomar cerveza. No por nada la fraternidad es la razón por la que los varones juegan deportes de equipo. Y en la cultura gay eso es más bien escaso.

El primer equipo gay se formó en Inglaterra hace 10 años por unos tipos aburridos de no poder llevar a sus novios a los partidos. Los King Cross Steelers comenzaron siendo seis y ahora son 150. Juegan en la liga straight como equipo gay, pero lo hacen en igualdad de condiciones. No hicieron noticia por raros, sino porque comenzaron a ser tomados en serio, a tal punto que el sponsor es la Policía Metropolitana, que ayuda económicamente a los jugadores más pobres. “Ciertamente, los equipos straights no quieren ser vencidos por unos supuestos maricones”, pero durante la década sólo han escuchado un comentario homofóbico. El respeto straight se transformó en concordia. Las críticas más bien han venido del activismo gay, lo que no sé por qué no me sorprende. Hay una copa gay cada dos años, que es auspiciada por United y Red Bull. La Bingham Cup es en honor al gay estrella que llevó a la cima al equipo de la Universidad de Berkley y que trató de salvar vidas en uno de los aviones de las torres gemelas. Era miembro de los San Francisco Fogs. Hay muchos equipos: Village Spartans, Boston Ironsides, Chicago Dragons o Phyladelphia Gryphons. Háblenme de apropiación de significados. Ninguno se formó sólo con jugadores expertos: varios no sabían nada y muchos le tenían susto a la pelota. Pero esto no es una tropa de locas corriendo con cartera, pongan en Google las palabras rugby+gay para ver las fotos y cómo están organizados. Eso sí, es un deporte macho. Se juega con lluvia, en la mañana, en el barro y se taclea. El celular con pom pom -les advierto- se puede manchar. Para una población gay que es en un 10% más alcohólica que la straight, esta iniciativa no viene nada mal. No es sólo verse bien, sino que sentirse bien. Llamé a un amigo straight seleccionado nacional y dice que nos entrena. Puse un posteo en mi blog y ya hay interesados. Algunos jugadores de la época del colegio. Puede que comencemos siendo ocho, jugando cuatro contra cuatro. Pero de a poco. Los cambios no vienen con el tiempo, sino que cuando tomamos acción. Una liga de rugby gay no sólo derribaría prejuicios, sino que sería sano y de seguro nos ayudaría a construir carácter: ¿Los Santiago Lyons? ¿Los Santiago Tankers?


Domingo 7 de agosto.

Pink Panthers

Para poder hacer un boicot en conjunto necesitamos... déjenme pensar… un blog. Llamé a Rolando Jiménez, del Movilh, y le pareció buena la idea. Podremos discutir y decidir, como lo que debería hacer el CNTV en sus reuniones para las que les pagan.

La Nación

José Miguel Villouta

Cuando hablé con Zerolo, el concejal de Madrid que consiguió la igualdad plena de derechos en España, insistió en que el movimiento de liberación personal debía considerar como referentes la lucha de las feministas y la de las minorías o mayorías raciales.

El zoom en mi cabeza se trasladó de inmediato a Atlanta, una de las comunidades de negros con mayor poder político en Estados Unidos. El núcleo duro de la política local ahí tiene la piel más oscura que un cartucho de papel. En las universidades de afroamericanos con sangre azul en los ’70, el groove tenía más que ver con los Black Panthers, el Congreso para la Igualdad Racial, el Ejército Negro de Liberación, Rap, Stokely, Huey, Eldridge y yada yada yada.

Como dice Tom-Badass-Wolfe, “habían matado a Martin Luther King hace 10 años y el ghandismo era cosa del pasado”. Ahora lo que era considerado traicionero era ser negro y pensar como Booker T. Washington: “El blanco nunca iba a quererte, nunca iba a tratarte con justicia guiado por la bondad de su corazón, sino que después de que hubieras hecho algo tú mismo, con tu carrera, con tu comunidad, y cuando se muriera de ganas de realizar negocios contigo”.

B.T. Washington no es nada un Tío Tom. Es más bien mi estilo de hermano. Así es que aplaudamos y pongamos el capitalismo de nuestro lado. Si “poder elegir lo que compramos” es lo único que nos queda, pues no compraremos los productos de las compañías que están en nuestra contra y que, por ejemplo, ponen al aire programas que hacen insinuaciones del tipo “si tuviéramos hijos, les pondríamos el chupete en el culo”. O de programas como el de Villegas, que dijo eso que sabemos. Somos un diez%. Que consigamos a dos amigos, podríamos ser fácil 30. Fue después de los estudios de mercado en Norteamérica de las Fortune 500 -donde vieron el peso económico que tenían los gays- que Entertainment Weekly, IBM y Ford comenzaron a patrocinar eventos y torneos para nosotros. Eventos que hicieron que nos encontráramos, nos conociéramos y viéramos que éramos dignos. Las empresas se enorgullecieron de avisar en “The Advocate”, una revista donde pudieron leer lo que sucedía con ellos, contado por sus propios ojos. Fue así que compañías como Disney comenzaron a darle beneficios a las parejas de homosexuales mucho antes de cualquier legislación. Pero primero se dieron cuenta de que la elección al momento de comprar podía ser una herramienta a su favor. Adam Smith, para nosotros, es gay. Lo siento. Deal with fucking it. Ahora, para poder hacer un boicot en conjunto necesitamos... déjenme pensar… un blog. Llamé a Rolando Jiménez, del Movilh, y le pareció buena la idea. Así la gente posteará los antecedentes de los comentarios homofóbicos que escuchen. Podremos discutir y decidir qué hacemos con estos datos. Como lo que debería hacer el CNTV en sus reuniones para las que les pagan. Así es que ¡tengan cuidado, estimados cabezas parlantes, con lo que dicen! Desde ahora vamos a estar mirándolos. Se ha parado la difamación en otras partes. Se puede hacer acá. Pero tranquilo. Comenzó el semestre. Nos vamos a ir piola. Por ahora, tienen todos un siete.


Pink Tank


Hazte cargo, Jennifer

Me parece que Jennifer Byrne culpa del paso por “35 sicólogos” y de los reiterados ingresos a la clínica al “mundo gay”. El clásico ejemplo de niño rico colisón que no quiere darse cuenta de que en la vida hay que hacerse grande.

Nacion Domingo

José Miguel Villouta

Esta columna se escribe sola. Jennifer Byrne, quien sacó del clóset a Daniella Campos a la fuerza, aclarándonos que la gemela “estaba acostumbrada a modelos rascas y que no pudo lidiar con que mi familia no la hubiera aceptado, María Gracia quitándome el saludo de paso”, cuenta ahora que muchas mujeres la felicitan por “los cojones que tiene”, y agrega: “Lo que a la gente más le ha impactado es que nunca han visto a una mujer decente reconocer algo así”.

O sea, serán viejas cuicas quienes la encuentran decente sólo porque es -como ella nos recuerda insistentemente- de clase alta. Pero la columna no se escribe por eso. Jennifer confiesa que se topó con la droga cuando “entró al mundo gay”. Repite después que su vida se “desordenó cuando entró al mundo gay”. Con las mismas palabras dos veces. Mi opinión: la vida se le fue al carajo cuando entro “al mundo gay EN EL QUE CAYÓ ELLA”. Un problema de concepto: hay corderitos que salen del clóset y se encuentran con una escena asquerosa y creen que “el mundo gay es así” y que “los gays son así”. Se ponen un poco homofóbicos o se deprimen por creer que la escena es singular y no plural. Pink Tankers: hay miles de círculos sociales con minos exquisitos y uno también puede armarse el propio. El problemón de Jennifer tiene más que ver con su debilidad de carácter que con ser gay. Ella confunde las dos cosas. Como lo hace “El Mercurio”, “La Segunda”, Canal 13, lo que sea.

En el primer volumen de esta columna me referí al ninguneo de casta que esta mujer le hacía por los medios a la Daniella como reflejo de crueldad existente donde hay dinero y belleza a destajo. Hoy, al enterarme que su droga de opción era la cocaína, el cuadro de su escena se me completa como de gente más bien aburrida. Si usted le hace harto a los latigazos, reconózcame que es porque está en un momento cargante donde no pasa mucho a su alrededor. De las personas con las que he tenido las conversaciones más interesantes/influyentes en los últimos años (Carmen Luz Parot, Carolina Pulido, Nicolás Copano, Vanesa Miller), todas pertenecen al club de las tres copas de vino y karaoke/fiesta improvisada/hagamos un piloto toda la noche. Es difícil no sentir la efervescencia creativa que los sigue. No estoy tocando el tambor con los jaleis: hay gente que se lo ha metido todo y sigue viva y se ha desenganchado trabajando el doble y viendo que tienen una vida que no necesitan hacer más soportable. Me parece que Jennifer Byrne culpa del paso por “35 sicólogos” y de los reiterados ingresos a la clínica al “mundo gay”. El clásico ejemplo de niño rico colisón que no quiere darse cuenta de que en la vida hay que hacerse grande. Tengo un amigo ex pastel, bien bohemio y cuico: después de internarse se ha tomado la vida en serio y sigue frecuentando lugares gays. Big time de hecho. A diferencia de mi tía, no ha vuelto a recaer. Lo vi en la fiesta Queer as Folk y de lolo rollizo pasó a estar guapísimo, lleno de proyectos y camino a transformarse en un “regulation hottie”.

Así que nada que ver la imaginación de esta mina. Culpando a los gays y a Daniella de todo. Hazte cargo de los tuyos mejor. Jennifer “Burned”.

LLAME YA!!!

No llame a nadie. Salga y vaya al bar clandestino en Bombero Núñez.


Pink Tank
Nerds + Gays = $$$$$

Para los emprendedores, un lugar que le da la bienvenida a los homosexuales abraza a cualquier persona. Donde llegan los gays, después llegan los nerds y después el capital. Es la diversidad de ideas, de imaginaciones, lo que hace que una empresa salga adelante.

Nacion Domingo

Las ligas deportivas fuertes aceptan a los homosexuales. Les interesa promover el deporte. Las ligas débiles, chicas, más bien son de personas que quieren jugar entre ellos. La filosofía deportiva puede extrapolarse a cualquier ámbito. Me encontré con un ensayo del teórico urbanista Richard Florida, autor de “El levantamiento de clase creativa”. El tipo postula que en la era del conocimiento y de la economía global, las sociedades y las ciudades que saldrán del estancamiento serán las que tengan en abundancia las tres “T”: talento, tecnología y tolerancia.

Florida estudió la explosión digital, analizando los lugares donde se instalaban las empresas de high-tech y donde comenzaban a echar raíces los cerebros más evolucionados. No fue extraño encontrarse en los primeros lugares a Seattle y a San Francisco. Comparo su ranking con el del asentamiento de hogares gays y los dos calzaron perfectos. No es raro: vean la lista de los empresarios más importantes de la revista “Fortune”: casi ningún heredero y casi ningún titulado. La mayoría son tipos que en su adolescencia fueron marginados por freaks y que crecieron para definir nuestros tiempos.

En las escuelas de negocios han estudiado cómo ellos logran sus metas, por haberse enfrentado a la adversidad desde pequeños. Para los emprendedores, un lugar que le da la bienvenida a los homosexuales abraza a cualquier persona. Donde llegan los gays, después llegan los nerds y después el capital. Es la diversidad de ideas, de imaginaciones, lo que hace que una empresa salga adelante. Lo que hace que un gerente sea un buen gerente. No lo digo yo, lo dice semana tras semana la web de la Escuela de Negocios de Harvard. La leo siempre. ¿Economía y Negocios de “El Mercurio”? Ni cagando. Dinámica económica para peones. Jamás publicarían algo como que la diversidad, cuando es visible en las empresas, pone de manifiesto un manejo empresarial que apunta hacia la meritocracia, lo que evita que los empleados se alienen, y eso es una de las reglas de la nueva economía. Y no lo digo yo, lo dice Wired.com. La “clase de gente creativa” quiere experiencias reales en el mundo real. Lidiar con lo que existe. Los futuros gerentes de las multinacionales, cuando quieran externalizar áreas que impliquen capital intelectual como el marketing o ciertas estrategias, se fijarán en el nivel de tolerancia hacia los homosexuales y el nivel de diversidad. Y ahí nosotros estamos mal. Destinados al patio trasero del fundamentalismo Wall Mart. Me pregunto si los estudios de crecimiento UC tomarán en cuenta esto: que en una economía cada vez mas globalizada, no sólo no ingresen talentos y por ende no haya transferencia de conocimiento, sino que haya una migración masiva hacia países vecinos que hayan logrado un pensamiento más sofisticado. Como escribió Dan Savage: “Es en Seattle, Portland, San Francisco, Chicago, Los Angeles, San Diego y New York City donde las personas cuerdas quieren estar. Que se queden con sus agujeros de mierda como Oklahoma, Wyoming y Alabama. Nosostros nos quedamos con Manhattan”. La homofobia es mala para los negocios y aburrida para los emprendedores visionarios.


Pink Tank


Homofobia para católicos

En nuestro país, la Iglesia Católica ha logrado que los homosexuales sean discriminados y ninguneados al punto de sentir autoodio. La identidad gay ha sido creada alrededor de la majadera insistencia sobre la capacidad que tienen los heterosexuales para “dar a luz”, lo que se ha elevado a la categoría de “milagro”.


José Miguel Villouta

Los que estudian a los medios conocen una corriente llamada pluralismo crítico. Ésta postula que vivimos inmersos en un complejo juego con distintos poderes: el económico, el político, el coercitivo (generalmente militar) y el simbólico. En este último está la religión. En nuestro país, el catolicismo, orgulloso perseguidor de la homosexualidad, difunde su mensaje a través de sus iglesias, colegios, canal de televisión, de cable, distribuidora de películas y universidad.

Siendo la homofobia algo considerado por las elites intelectuales como incorrecto, la Iglesia y su aparato la presentan ahora de una manera más amigable. Disfrazada incluso de compasión. Un ejemplo es el pensamiento entre académicos de esa casa de estudios que aseguran -al igual que Ariel Mercader, de “Machos”- que los gays pueden reformarse. El truco es que este mensaje de “corrección” no va dirigido a los homosexuales, sino al resto: al fiel duro. Es la manera que se tiene para recordar que Dios no ama a los homosexuales, y que éstos pueden cambiar. Los fieles, al no incentivar las conversiones, están permitiendo que en la Tierra exista el pecado. Lo peligroso es que al establecer que nosotros podemos dejar de ser, deja en evidencia la visión de que no tenemos derecho a ser. Es lo que se llama “eliminacionismo”.

A los judíos en la Alemania nazi se los quiso matar, entre otras cosas, porque se difundió en las iglesias la idea de que ellos “asesinaban a Jesús”, por lo que tomó fuerza la idea de exterminarlos para lograr una purificación de la sociedad. Los católicos de hoy presentan una imagen de nosotros como de “rechazadores de Jesús” y, por ende, algo que hay que corregir/eliminar para purificar a la humanidad de la maldad y no hacer que Dios llore. La homosexualidad, sin embargo, es algo biológico y sólo puede eliminarse si eliminamos a los homosexuales. En nuestro país, la Iglesia Católica ha logrado que los homosexuales sean discriminados y ninguneados al punto de sentir autoodio. La identidad gay ha sido creada alrededor de la majadera insistencia sobre la capacidad que tienen los heterosexuales para “dar a luz”, lo que se ha elevado a la categoría de “milagro”.

El sexo gay, al no llevar hacia la reproducción, no se transforma en un medio, sino que en un fin, y ese fin es un placer que debería llevarnos al infierno. Es el “milagro” del nacimiento lo que hace que el sexo heterosexual sea más importante que el gay y, por ende, que los heterosexuales sean más importantes que los gays (aun si los straights usan anticonceptivos o tienen sexo de una manera en la que el espermio no se encuentra con el óvulo). El hecho de que ellos potencialmente “podrían” hacer una guagua hace que se piensen superiores o, lo que es más molesto, como haciendo lo correcto. Debido al alcance del aparataje mediático católico, como el Canal 13, donde nuestro discurso aparece como “enfermedad” o simplemente no aparece (para así presentar una parrilla programática libre de pecado), se perpetúa, día a día, ese complejo de inferioridad. Al punto de que hasta los mismos gays terminamos adoptándolo.


Pink Tank


Ciencia gay

Todos los gays sabemos que esto no es una opción. Tener que ir a la misma disco que Gino Falcone no es una opción. Créanme. Ahora, como escribí semanas atrás, asumirse un hombre que “nació genéticamente distinto” cuesta.

José Miguel Villouta

Si lees “El Mercurio” o “La Segunda” terminas teniendo una idea de la homosexualidad como si fuera una enfermedad sicológica. Algo que tiene que ver con el consumo de drogas y la rebeldía. Hace un par de meses les conté del estudio del Instituto Kinsey, ahora respaldado por el Instituto Karolinska en Estocolmo y el Monell Chemical Senses Center de Filadelfia, que dan un paso más en establecer que la homosexualidad es genética. Nuestro hipotálamo -la región del cerebro relacionada con el sexo- responde de distinta manera al olor de la testosterona emanada del sudor que un tipo heterosexual. En Chile, estos hallazgos, obviamente, son silenciados, sobre todo en un momento en que hemos decidido pelear para tener los mismos derechos que todos, entre ellos el derecho a casarse y a tener hijos.

Las universidades de Northwestern, Chicago e Illinois ahora estudian la genética molecular de los gay, algo necesario sobre todo considerando que esto no se produce sólo en el ser humano, sino que en todas las especies animales. Todos los gays sabemos que esto no es una opción. Tener que ir a la misma disco que Gino Falcone no es una opción. Créanme. Ahora, como escribí semanas atrás, asumirse un hombre que “nació genéticamente distinto” cuesta. En una cultura donde el heterosexual manda, uno prefiere vivir con la noción de que uno es un heterosexual al que le gustan los minos por culpa del ambiente. Pero no. Más descubrimientos: el Stalk Institute, en 1991, estableció que el hipotálamo en los gays es el doble de grande, y en 1993, The National Institutes of Health se dio cuenta de que los hermanos gays compartían una marca en el cromosoma materno X. Pero ahora viene mi estudio favorito: el neurocientista canadiense Todd Murphy vio que una comisura anterior en nuestros cerebros es más larga que la del resto. Esta comisura conecta los dos lados del amígdala, los centros emocionales del cerebro. Murphy postula, entonces, que los gays seríamos más hábiles en percibir los significados emocionales. Me hace sentido, por ello, que los principales semióticos y filósofos sean gays. “Time” escribió un artículo hace unos números sobre cómo los programas más vistos en la televisión eran escritos por gays, y los que han seguido capítulos de “Six feet under” con la boca abierta saben de lo que estoy hablando (aunque hay excepciones que confirman la regla, como la teleserie de TVN). Lo que sea. Los primeros líderes espirituales eran gays: los indios americanos consideraban a los homosexuales como chamanes, sanadores espirituales de las tribus. Y los curas. De eso ni hablar. Murphy llega al punto de establecer que una sociedad ciento por ciento heterosexual no habría sido capaz de sobrevivir. Así es que con una cultura que ha permitido que en países desarrollados -donde el catolicismo no domina la academia y los medios- aparezcan científicos que estudien por qué somos como somos, esto de ser homosexual, que durante tanto tiempo ha sido calificado como un defecto, pronto comenzará a ser visto como un verdadero regalo. Como lo vengo yo sintiendo desde hace ya bastante rato.


Pink Tank
Política del sexo gay

El que sólo da, jamás ha tenido el poder. El otro, el que recibe, es el de mayor vigor y control de su cuerpo. Es el que cruza la barrera del dolor porque sabe que al otro lado hay placer. Es el que recibe el que es más hombre. Lo de “mordedor de almohada” es una construcción straight estilo Kike Morandé.

Nacion Domingo

Por José Miguel Villouta

Uno de los errores de concepto más grande de los heterosexuales hacia nosotros es que, en la cama, el que la da es más hombre que el que la recibe. Los heterosexuales y sus estereotipos de género creyendo que se aplican a nosotros. Es de hecho al revés. El recibirla requiere de cualidades más viriles que darla. No por nada terminan mandando en el dormitorio y, en definitiva, en toda la casa.

Los gays que se sienten más machos por que no la han recibido nunca es porque, en el fondo, no tienen la fuerza necesaria para llevar a cabo la tarea. El que la da, más bien es el niñita. Como yo, que nunca he podido. Una vez, en mis tempranos 20, logre trío espectacular con dos tipos increíbles, simpáticos, cueros perfectos, todo. Cuando uno de ellos intentó -sin avisarme- de ingresar a mi persona, a la princesa presente le bajó la presión, tuvo que pararse e irse a la pieza de al lado un rato, básicamente perdiendo un moméntum sexual que ya se quisiera Kristen Bjorn. Estoy hablando de dos minos increíbles para mí solo. Del otro lado de la cordillera. Y lo peor es que sé que me estoy perdiendo de algo bueno. Lo sé por las caras y la insistencia, los tres novios que he tenido (y, si no contamos al actor del otro día, con los únicos que he copulado).

Las mujeres progresistas parecieran no encontrar palabras para describirlo. Y si le sumamos que nosotros los varones tenemos ahí una próstata, ufff. He visto los ojos de mis novios desorbitarse. Los straights no deberían perderse eso. Deberían jugar con sus señoras esposas. Eso no los va a hacer gay. Si no naciste genéticamente, no creo que se te haga divertido jugar con testosterona, cuando lo tuyo es poseer a una amazona llena de estrógeno.

Mi primer novio estilo carne trémula me enseñó a tirar, pero de activo. Fue un período de ensayo y error donde al final dejó moviendo mi cuerpo como él quería. Como un de nadador que dibuja una onda en el agua. Y yo lo he disfrutado cada vez. Sólo que ahora me doy cuenta, después de nueve años de una vida cachonda que creí plena, que por debilucho me he negado un aspecto de mi vida sexual gay importante. Bueno, una vez pude: yo, salido del Grange School, sólo iba a permitir que me hiciera “debutar” el verdadero príncipe azul. Y cuando llegó lo dejé. Pero después de un año. Cuando me fui esa vez entendí por qué no me pidió jamás cambiar de posición. Qué les digo. Otra cosa. Esa vez, además, significaba el comenzar una nueva manera de disfrutarnos. Nosotros, que veíamos películas, comíamos pizza y nos amábamos. Pero no. A la segunda vez yo estaba con soponcio. Niñita.

El que sólo da, jamás ha tenido el poder. El otro, el que recibe, es el de mayor vigor y control de su cuerpo. Es el que cruza la barrera del dolor porque sabe que al otro lado hay placer. Es el que recibe el que es más hombre. Lo de “mordedor de almohada” es una construcción straight estilo Kike Morandé. Mis novios han estado tan seguros de su virilidad que saben que el recibirla no tiene nada que ver. Y yo, que me he vuelto loco con cada palabra sucia que me han dicho al oído, puedo dar fe de ello.

LLAME YA!!! Película Hellbent. Queer as Folk mezclado con Freddy Kruger. Primera cinta slasher gay.


Pink Tank
Primavera / Verano

No te limites a tu pequeño grupo de amigos. Ningún pescado decide estar en un charco pequeño. Hay amigos que te alejan de los tipos buenos y te acercan a los malos para mantenerte soltero y de vuelta.

Nacion Domingo

Estimados Pink Tankers, la primavera comienza esta semana. Esta columna va para los que están decepcionados del amor. La recortan y la pegan en el refrigerador. La columna es de carácter programación neurolingüística. Pero gay. Sé que es medio chulo, pero a varios les haría bien leer esto. Todos los días. Como les he dicho: en el refrigerador.

El amor existe. Las parejas de gays que duran son muchísimas. Hay una sensación de que no es así porque son parejas reservadas. Son personas que se han retirado de la “escena”.

Hay gays de todos los tipos: al igual que los heterosexuales, hay desde buenos para la construcción hasta aficionados al bonsái. Voy a sonar como Gloria Gaynor acá, pero hay miles de hombres gays distintos.

Si tu última relación fue como una cosa de aquellas que hacen arrugar la espalda, eso no quiere decir que la próxima no vaya a ser un agrado. La baja autoestima se basa en pensamientos. Y los pensamientos se pueden cambiar: basta saludar y una buena sonrisa para verte bien en los ojos de otra persona. Los humanos, como los animales, tenemos una necesidad biológica de conectar. Es menos difícil de lo que se cree.

Cuando dos personas se hablan por primera vez, ambas están nerviosas. Hay tipos que buscan a sus similares, y hay tipos que buscan a sus opuestos.

Hay miles de relaciones donde fue uno el que comenzó insistiendo. Los roles muchas veces se invirtieron. Si no sicopateamos a-lo-Glenn Close, no está mal insistir.

Hay parejas que se han demorado años en vivir bajo el mismo techo. Hay varias que no se han despegado desde el primer fin de semana que se conocieron.

Las relaciones no quitan individualismo. Sólo conectas con alguien y te haces más poderoso. Dejar algo en beneficio de la relación que podría comenzar es algo sabio de hacer.

La idea de que hay “un hombre indicado para ti” es una construcción de la ficción. Como dice Vanesa Miller, “la cenicienta nos cagó”. Hay filas de tipos que podrían gustarte.

No te limites a tu pequeño grupo de amigos. Ningún pescado decide estar en un charco pequeño. Hay amigos que te alejan de los tipos buenos y te acercan a los malos para mantenerte soltero y de vuelta.

La gente puede cambiar. Uno puede mejorar por el otro. El otro puede mejorar por uno. Y estoy hablando de cambios que se hacen por voluntad propia. Las dificultades del principio no significan problemas a futuro. Todo es arreglable. Se puede conocer a alguien en el Bunker o en una fiesta straight.

La “escena gay” es plural. No singular. Uno puede construir la propia. Pero si te carga, desarrolla un cariño irónico por ella. Puede que ahí encuentres a otro que igual tú y con quien vueles de la escena para siempre. Si eso es lo que quieres. Después de un rato el look ya no importa tanto. El dinero tampoco.

Los chicos de clase media en nuestro país tienen familias más cariñosas y menos homofóbicas.

Más que buscar al “tipo indicado” conviértete en el “tipo indicado”.

Y lo más importante, lo último y más tranquilizador: hay aire para todos. Eso. Disfruten de la primavera y de este fin de semana largo.


Mafia Gay

Es la homofobia del jefe lo que nos mantiene adentro del closet. Es el miedo a perder el sustento. Al Hugonote le digo que se cambie de pega hacia una industria donde los tipos no sean rednecks. La vez trabaje con el mejor equipo fue cuando los cuatro éramos gays. No era una cosa de mafia, era solo que nadie ponía cara de sorpresa cuando se revelaban aspectos de nuestra vida privada.

José Miguel Villouta

Conocí a mi primer amigo gay este año. La escena en la que caí de pendejo nunca me interesó. Todos mis amigos han sido straights. Pero al Hugonote me lo topé la misma noche en que salió del clóset. Al fin un tipo gay de mi edad que le gustaba ir a bailar al Bunker y sin esa entupida jerarquía de vida-social en la cabeza donde me ubican en no sé qué jodido lugar. Algo muy de mi generación de gays del Bunker. El Hugonote todo lo contrario, 1,85 de francés-alemán, alto, rucio, de ojos azules, deportista dedicado y bailarín cachondo. Yo necesitaba un hombro para llorar y creo que él a alguien que le arrendara “Queer as Folk” y que escuchara sus primeros pasos en esta vida homosexual. Él me decía: “Weón, nada que ver, no te deprimái” y yo “no tienes que avergonzarte por ser maricón y que te gusten los minos, de hecho, mira ese que esta ahí”.

Hugonote se enamoró de ese tipo que estaba ahí, se conocieron y afortunadamente es recíproco. Hace días llegó a mi casa y me dice, agarrándose la cabeza: “Esto que siento es tan bonito, tan fuerte y tan sano”. Me muestra fotos : “Mira con la cara que me mira…nadie tiene derecho a decir nada”. Yo le contaba de mi primer amor: “Weón, caminábamos de la mano por la A-la-me-da de la mano, atracábamos en todas las luces rojas, en las esquinas, atrás del busto del Papa en la catedral. Ni cagando pescaba al resto. La weá es increíble”.

Pero el Hugonote tiene un jefe que podría ser homofóbico, sus compañeros están hablando de que él podría “ser hueco y, además, va a tener que contarle a sus padres. Los viejos, es tema fácil. Si te ven enamorado y el novio es un pan de Dios, después del shock, se dan cuenta que el amor te hace bien. Pero el jefe es otra cosa. Yo siempre les dejo en claro que soy gay. Suena fuerte al comienzo y podría parecer fuera de lugar, pero por lo menos no tengo la angustia del despido porque soy cola. De paso, cacho si mi jefe es un tipo moral que valora a la gente por las razones correctas. Es la homofobia del jefe lo que nos mantiene adentro del clóset. Es el miedo a perder el sustento. Al Hugonote le digo que se cambie de pega hacia una industria donde los tipos no sean rednecks. La vez que trabajé con el mejor equipo fue cuando los 4 éramos gays. No era una cosa de mafia, era solo que nadie ponía cara de sorpresa cuando se revelaban aspectos de nuestra vida privada. No estábamos preocupados de ocultar parte de nosotros, lo que permitía enfocarnos en nuestro trabajo e involucrarnos con nuestra pega a un ciento por ciento, dando lo mejor. Una experiencia que ningún hombre debería perderse. Lástima que varios lo hacen. Y terminan trabajando en lugares en que achatan su potencial por culpa de un prejuicio. Tipos increíbles como el Hugonote. Y es un círculo vicioso. Si es el caso de ustedes, seria bueno que comiencen a cambiarse de pega y durante las entrevistas de trabajo piensen en la persona que van a conocer y de la cual se van a enamorar, para luego preguntar “¿habría algún problema con que yo fuera gay?”. Si te contestan que sí, o si te ponen a mala cara, dejen ese trabajo pasar. No es ahí donde realmente queremos trabajar ¿si?



El Che del activismo gay

Es, hoy por hoy, el homosexual más famoso del mundo desde que consiguiera la legalización de los matrimonios entre gays en su país, incluyendo el complejo tema de la adopción. Recién llegado a Chile, tuvo ayer un cara a cara con José Miguel Villouta. De gay a gay. Éste es el resultado.

José Miguel Villouta

Pedro Zerolo tiene 45 años y ayer en la mañana, durante el seminario “Los desafíos actuales del progresismo”, fue el primero en cantárselas claras a todo el think tank progre: cuando la izquierda es pacata, la derecha aparece simplemente como conservadora; cuando la izquierda es valiente, la derecha queda retratada como lo que es: agresora en temas de igualdad. “En España, poner este tema en el tapete dejó en claro quién es quién”, dice.

Zerolo es abogado, y de participar en el Colectivo Gay de Madrid pasó a presidir la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), hoy es, además, concejal de Madrid. Es gracias a su trabajo que ahora los homosexuales y lesbianas españoles han podido cumplir el sueño tan anhelado: vivir en paz, poder casarse, tener una familia.

Tras su intervención en el Hotel Fundador, apenas un par de horas después de desembarcar en Santiago, pasamos a una sala donde lo primero que hice fue comenzar quejarme del bloque progresista nacional, que prácticamente ha ninguneado al colectivo gay. Le explico que, en mi opinión, en Chile los conservadores han logrado que los liberales les compren el modelo y yada yada yada. Zerolo me mira fijo a los ojos y, hablando claro y pausado, me va corrigiendo una a una las concepciones que tengo sobre cómo podemos lograr el fin último: el reconocimiento de nuestra dignidad total como humanos.

Fue como conversar con el Chanquete. Sólo que en este caso el Chanquete es joven, con onda, guapo y con un novio mino que de seguro debe provocar la ira de la derecha cada vez que se dan besos y aparecen juntos en los actos políticos. “¿Es necesario?: es la pregunta que nos hacen cuando me emplazan. Pero si ellos pueden ir con sus señoras a los actos y besarse, no veo por qué no puedo ir con mi novio”, dice.

Zerolo, corrijo, no es el Chanquete: es como el Che, pero más cool.

-¿Qué es lo más difícil al momento de luchar por la igualdad de derechos?

-El mayor esfuerzo que ha tenido que hacerse durante estos años ha sido convencer a la gente de la realidad discriminada en la que estábamos. Pero ha sido históricamente así. Pasó con las minorías o mayorías raciales y con el movimiento de liberación femenina. El mayor esfuerzo ha sido convencer a gays, a lesbianas y a transexuales de que son ciudadanos de primera. Han sido siglos de discriminación, estigmatización y segregación. Eso baja tanto la autoestima que lo más difícil es convencerlos de que se levanten y caminen y empiecen a luchar.

-Hay gente que considera que lo nuestro es una debilidad de carácter, por lo que no merecemos igualdad de derechos. Somos personas que se han ido por un camino descarriado.

-Ese es el mismo argumento que se ha utilizado contra cualquier realidad de los que en el mundo han estado discriminados. Lo que se dice de gays y de lesbianas se decía en su momento de las mujeres y de la realidad negra. Siempre se busca un argumento para perpetuar la discriminación y para tener apartada a una parte importante de la sociedad. Somos, más menos, un 10% de la población.

-¿Cuál fue la táctica de la derecha para frenar el matrimonio homosexual?

-La de siempre: en España la derecha se ha opuesto a todo. En estos 28 años de democracia, los conservadores, junto a una parte importante de la jerarquía de la Iglesia católica integrista, se ha opuesto a todo. Si le hubiéramos hecho caso a la jerarquía de la Iglesia, no tendríamos Ley de Divorcio, ni una Ley de Adopción como la que tenemos. No hubiera habido una despenalizacion de los anticonceptivos, ni campañas de prevención del VIH, ni campañas de embarazos no deseados, ni Ley de Reproducción Asistida, ni Ley del Aborto, ni investigación con células madres, entre otras cosas. De haberles hecho caso, España sería un país completamente diferente al que ha querido la inmensa mayoría. La derecha siempre ha estado ahí negando la realidad, mientras vive al margen de ella.

-¿Cuáles fueron los argumentos específicos de la derecha?

-Ellos siempre han manifestado que cualquier avance en los derechos gays supone una desnaturalizacion de la sociedad, un caos y la anarquía. Lo mismo dijeron en 1981, cuando se aprobó la Ley de Separación y Divorcio, y no ha pasado nada. Lo que hay que hacer, lo que he hecho en debates, es denunciar la enorme hipocresía con la que se comporta la derecha española. Niegan las leyes para luego utilizarlas. Nosotros aprobamos la Ley del Divorcio y ellos la han utilizado, y mucho. Hubo ministros en el Gobierno de Aznar que se casaron y se divorciaron más que Liz Taylor. Han votado en contra de la igualdad de los homosexuales en el Código Civil y después serán ellos los que se casen.

-Así que ahora la ley tendrá larga vida.

-Sí. No me planteo que esta ley pueda ser derogada, porque si algún día vuelve a gobernar la derecha en España, habrá muchos militantes y ocupantes políticos del Partido Popular que ya estén casados. Nosotros aprobamos las leyes y ellos las usan. Ahí está la generosidad de la izquierda.

-En Chile, la mayoría de las personas que están en el poder son heterosexuales católicos que no han sido discriminados nunca, sean del partido que sean. Los problemas de los homosexuales los van a tener que resolver los propios homosexuales. ¿Cómo conseguir el compromiso de los heterosexuales?

-Esto tiene mucho que ver con lucha de género y de lucha contra el machismo. La homofobia, que es la segregación del homosexual por el hecho de serlo, es una forma más de machismo. Por eso hemos coincidido en una gran alianza gays y lesbianas, con las mujeres feministas. Eso ha sido fundamental. El machismo es transversal y, obviamente, ha afectado a los hombres de izquierda.

-¿Cómo llegaron a involucrar a los machos de la izquierda?

-Fácilmente: recordándoles su compromiso ideológico. No se puede ser de izquierda y ser homófobo o racista o xenófobo. Eso sí es contra natura. Contra la naturaleza ideológica de quien defiende determinados principios. Pero antes de convencer a los hombres de izquierda tuvimos que llegar hacia donde ellos estaban, y quienes han estado de nuestro lado todo este tiempo han sido las mujeres, madres, compañeras de trabajo. Mujeres periodistas que nos pusieron en los medios de comunicación cuando nadie nos quería ni ver. Mujeres políticas de izquierda. Mujeres feministas.

-¿Cuesta hacer entender el concepto de dignidad?

-Los homosexuales, como movimiento de liberación, no hemos luchado por casarnos o por adoptar conjuntamente: hemos luchado por el reconocimiento de nuestra dignidad. Como lo hicieron las mujeres y las minorías o mayorías raciales que lucharon por el reconocimiento de su dignidad, independientemente del color de piel. Porque si nos dieran derechos con nombres distintos eso sería apartheid. En España sacamos el debate a la calle y planteamos las parejas de hecho. Una vez que se fueron aprobando distintas legislaciones, logramos que se cambiara la mentalidad y, al final, la modificación del Código Civil.

-Dices que una cosa importante es conseguir visibilidad. Pero en Chile casi no tenemos ninguna sin ser distorsionados. El esparcimiento gay se reduce a un desfile callejero al año y un puñado de discotecas. El resto casi no tiene difusión. Muchos homosexuales que podrían provocar cambios están en sus casas.

-Lo que tú me cuentas ya es importante. Conozco la situación de otros países, que es peor. El tener una manifestación masiva al año y distintos lugares de socialización es importante, porque de esos lugares de socialización es de donde hemos venido todos. Primero nos conocimos, luego nos organizamos, sacamos el debate a la calle, dialogamos con los sindicatos, con los partidos políticos, con la sociedad en general.

-Pero mucha gente sigue en el armario.

-Primero cambiamos la mentalidad general y después le pudimos pedir a los gays y a las lesbianas que salieran de los armarios y se sumaran a la reivindicación. Pero, en un primer momento, nadie va a venir a ayudarte. En España siempre esperamos que vinieran esos señores bien colocados socialmente y apoyaran nuestra causa. Hemos conseguido el reconocimiento de la dignidad homosexual, y esos señores siguen en el armario. Los movimientos de liberación personal han surgido de abajo hacia arriba. Este movimiento es transformador y, si me apuras, revolucionario.

-En nuestro país, durante la dictadura, la Iglesia católica llenó el vacío de organizaciones civiles y acogió a todos los discriminados. Las palabras de Ratzinger contra nosotros pareciera que no son escuchadas. La Iglesia sigue siendo representada como un ente inclusivo. Y el que levanta la voz es reprendido.

-Eso es responsabilidad ya de la propia ciudadanía. En la medida en que se tiende a la secularización, al respeto, a la libertad religiosa, a las creencias de cada cual, surge la igualdad. La Iglesia, como jerarquía, se ha opuesto a la igualdad entre razas, entre hombres y mujeres, y ahora a la igualdad entre homosexuales y heterosexuales. Eso hay que decirlo desde la tranquilidad, pero hay que decirlo. La jerarquía vaticana, aliada con movimientos como el Opus Dei, Legionarios de Cristo o neocatecumenales, es una Iglesia que esta haciendo política. Y desde el campo de la política es donde hay que responderle. No sólo llaman a la objeción de conciencia, sino que a la desobediencia civil de las leyes que emanan de los Parlamentos. Eso es grave y no hay que callarlo. Si no, no podremos construir espacios laicos y públicos donde quepamos todos y todas.

-Aquí, la Iglesia tiene universidades y un canal de un respeto increíble.

-A mí me comentaban exactamente lo mismo de España. Durante siglos, España ha sido considerada un referente del catolicismo y no precisamente del más abierto o progresista. Y las cosas se han conseguido. Así que se trata de soñar y de de que los sueños se hagan realidad, y para eso se necesita valentía, responsabilidad e imaginación. Lo que me cuentas es lo que hay, y lo que hay es tremendo. La realidad siempre ha sido la peor de las peores y, aun así, ya hay cuatro países que han reconocido la plena equiparación en derechos: Holanda, Bélgica, España y ahora Canadá. Los países no están sólo para exportar jamón: están para exportar ideas y modelos de sociedad.